Nina Complot de Karen Chacek
si de pedir deseos se trata, un día me encantaría tener una casa en el campo con una enorme biblioteca donde meter toooodos los libros de: Valdemar, Almadía y una buena selección de Sexto piso.
Algo especial debe haber en alguien cuando siempre da la espalda al ultrasonido... 19 médicos determinan que es un niño, pero no resulta niña. Una excelente lectura para preadolescentes, y francamente para cualquiera que desee pasar un buen rato. El libro está ilustrado por Abraham Balcázar, y sus ilustraciones son muy buenas, te quedas buen rato observando detalles y las escenas que va describiendo.
Por su parte la historia de Karen Chacek está llena de un humor gris-negro que me hizo carcajear, no tanto como al papá de Nina, la protagonista de la historia, pero si lo suficiente como para hacerme pasar un muy buen rato. El ruido, la señal del fin del mundo... ¿qué nadie más se da cuenta? Grita Nina frente al implacable avance del ruido en la vida cotidiana. Interesante reflexión respecto al ruido, la creatividad, la gana de estar uno con uno mismo, el inmenso valor del amado silencio.
La historia del ejército de viejitos comploteros no tiene desperdicio. Y si ya me daban algo de miedito las aves, bueno, los seis pajarrucos pulgosos me confirman que las aves mpas vale tenerlas mejor bien lejos. Una historia que nos cuenta el principio del fin del mundo, para mí, una de las más interesantes que he leído.
Algo especial debe haber en alguien cuando siempre da la espalda al ultrasonido... 19 médicos determinan que es un niño, pero no resulta niña. Una excelente lectura para preadolescentes, y francamente para cualquiera que desee pasar un buen rato. El libro está ilustrado por Abraham Balcázar, y sus ilustraciones son muy buenas, te quedas buen rato observando detalles y las escenas que va describiendo.
Por su parte la historia de Karen Chacek está llena de un humor gris-negro que me hizo carcajear, no tanto como al papá de Nina, la protagonista de la historia, pero si lo suficiente como para hacerme pasar un muy buen rato. El ruido, la señal del fin del mundo... ¿qué nadie más se da cuenta? Grita Nina frente al implacable avance del ruido en la vida cotidiana. Interesante reflexión respecto al ruido, la creatividad, la gana de estar uno con uno mismo, el inmenso valor del amado silencio.
La historia del ejército de viejitos comploteros no tiene desperdicio. Y si ya me daban algo de miedito las aves, bueno, los seis pajarrucos pulgosos me confirman que las aves mpas vale tenerlas mejor bien lejos. Una historia que nos cuenta el principio del fin del mundo, para mí, una de las más interesantes que he leído.


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