Comunicar
Ayer Carmen Gómez Mont me puso a pensar. Bueno, esta genial y brillante mujer consigue ese prodigio casi todos los martes desde que este año inició.
Pero ayer me hizo reflexionar hondamente con su pregunta:
De pronto sabes que una gran tragedia ocurrirá: un terremoto, y tienes a penas tiempo para tomar algo y salir ¿qué te llevarías?
¡Qué trabajo me costó pensar en qué me llevaría! Me fue imposible, otros comenzaron a responder. Dos opciones se impusieron de primer impulso: El bolso y el celular.
Y yo seguía sin poder responder. Daba y daba vueltas en mi cabeza a qué sería aquello importante que tomaría en un momento así.
Carmen insistió: ¿tú qué te llevarías? . Y yo: ¿estoy en la oficina o en mi casa? (jalar marca, hacer tiempo)
Y comencé a darme cuenta que en efecto, no encontraba un sólo objeto tan indispensable como para llevármelo.
Por tercera vez la Doctora Gómez Mont me cuestionó... y con franca sorpresa le dije: Nada. Me preocuparía por ver que los mios salieran y estuvieran a salvo.
Ella nos comentó entonces que tuvo esa conversación con sus alumnos, jovenes, adolescentes y ellos habían dicho de inmediato: el celular y ella: la bolsa. Ellos entonces le dijeron sin dudar: NO. lo importante es el celular, lo importante es estar COMUNICADO.
Salí del seminario pero esa idea no dejó de darme vueltas en la cabeza, sobre todo porque me sorprendí a mi misma sin saber qué llevarme cuando tengo una habitación llena de cosas que consideraba entrañables, libros, revistas, comic, películas, música, mi lap, mis juguetes, mis botas... y nada me pareció digno, nada.
Quizá en otro momento y otro contexto, esto resulte una reflexión un tanto inútil, pero conforme iba avanzando en el tráfico me di cuenta que no, que en verdad me había tocado una fibra muy onda y profunda. El último año vivido me dejó ondas huellas, marcas profundas.
Lo importante es estar comunicado. Para establecer comunicación necesito de dos mínimos ingredientes: el mensaje y el destinatario. Y hablando de distancias, agregaríamos el medio. ¿qué es lo realmente importante en el proceso? ¿Tener qué decir y a quién decírselo o a través de qué medio se lo diré? Todo depende, todo es relativo.
Hoy me queda claro que para mí, lo importante es con quién me comunico y qué le digo. Si yo supiera que un terremoto viene, pondría a salvo a mi familia y a mi gente, con la que he vivido y compartido el dificil último año, con quién ayer cerramos un ciclo. Han concluido las 48 semanas. Hoy queda esperar resultados y esperar la victoria.
¿De qué me sirve un celular, si no tuviera a quién llamar y qué decirle?
Hoy es hermoso saber que ella está aquí, conmigo, con nosotros, cansados y agotados, nerviosos e impacientes, pero juntos.
Y besos a sus madres... y también a mis amigas madres queridas.
Y ya que me da la sensibilidad sensible y me pongo muy sensibiloza de mojarme los ojos.
Pero ayer me hizo reflexionar hondamente con su pregunta:
De pronto sabes que una gran tragedia ocurrirá: un terremoto, y tienes a penas tiempo para tomar algo y salir ¿qué te llevarías?
¡Qué trabajo me costó pensar en qué me llevaría! Me fue imposible, otros comenzaron a responder. Dos opciones se impusieron de primer impulso: El bolso y el celular.
Y yo seguía sin poder responder. Daba y daba vueltas en mi cabeza a qué sería aquello importante que tomaría en un momento así.
Carmen insistió: ¿tú qué te llevarías? . Y yo: ¿estoy en la oficina o en mi casa? (jalar marca, hacer tiempo)
Y comencé a darme cuenta que en efecto, no encontraba un sólo objeto tan indispensable como para llevármelo.
Por tercera vez la Doctora Gómez Mont me cuestionó... y con franca sorpresa le dije: Nada. Me preocuparía por ver que los mios salieran y estuvieran a salvo.
Ella nos comentó entonces que tuvo esa conversación con sus alumnos, jovenes, adolescentes y ellos habían dicho de inmediato: el celular y ella: la bolsa. Ellos entonces le dijeron sin dudar: NO. lo importante es el celular, lo importante es estar COMUNICADO.
Salí del seminario pero esa idea no dejó de darme vueltas en la cabeza, sobre todo porque me sorprendí a mi misma sin saber qué llevarme cuando tengo una habitación llena de cosas que consideraba entrañables, libros, revistas, comic, películas, música, mi lap, mis juguetes, mis botas... y nada me pareció digno, nada.
Quizá en otro momento y otro contexto, esto resulte una reflexión un tanto inútil, pero conforme iba avanzando en el tráfico me di cuenta que no, que en verdad me había tocado una fibra muy onda y profunda. El último año vivido me dejó ondas huellas, marcas profundas.
Lo importante es estar comunicado. Para establecer comunicación necesito de dos mínimos ingredientes: el mensaje y el destinatario. Y hablando de distancias, agregaríamos el medio. ¿qué es lo realmente importante en el proceso? ¿Tener qué decir y a quién decírselo o a través de qué medio se lo diré? Todo depende, todo es relativo.
Hoy me queda claro que para mí, lo importante es con quién me comunico y qué le digo. Si yo supiera que un terremoto viene, pondría a salvo a mi familia y a mi gente, con la que he vivido y compartido el dificil último año, con quién ayer cerramos un ciclo. Han concluido las 48 semanas. Hoy queda esperar resultados y esperar la victoria.
¿De qué me sirve un celular, si no tuviera a quién llamar y qué decirle?
Hoy es hermoso saber que ella está aquí, conmigo, con nosotros, cansados y agotados, nerviosos e impacientes, pero juntos.
Y besos a sus madres... y también a mis amigas madres queridas.
Y ya que me da la sensibilidad sensible y me pongo muy sensibiloza de mojarme los ojos.

Creo que yo también me llevaría el cel, para poder hablar con mis seres queridos, lo demás poco importa. Este terrible año puso las cosas en su sitio, haciéndonos valorar lo importante.
ResponderBorrarSaludos a Mamá y mis mejores deseos, espero que los resultados sean positivos. Besos bruji.