Tengo miedo.

Esta frase se ha convertido en los últimos días en algo así como mi emblema. Y este miedo es el que me motiva a seguir adelante en muchísimos aspectos de mi vida.

Estaba ayer la bruja ejercitando con singular alegría el zaping (arte de puchurrar el botón de cambiar del control remoto de la TV), buscando en los noticiarios nocturnos opiniones sobre la llamada Ley televisa cuando caí en Proyecto 40, (otro tema referente a los medios de comunicación y la legalidad del que habría que hablar amplia y detenidamente, prometo hacerlo en próximas entregas).

Bueno, lo que realmente me causo temor, terror o de plano reborujamiento de estómago fueron las opiniones vertidas por Luis Niño de Rivera. El tema abordado era la imposibilidad de los medios educativos y culturales a hacerse de fondos a través de la venta de publicidad. El señor dijo que esto era algo que fomentaba una "competencia desleal" entre los medios, llamémosle, comerciales, y la televisión educativa y cultural.

En su brillante exposición, comparó la situación de las televisoras con la que viven los comerciantes establecidos vs los comerciantes ambulantes.

Según él, los medios educativos y culturales cuentan con un subsidio al cual se sumarían los ingresos de venta de publicidad, por otro lado en la tv comercial, los inversionistas en medios arriesgan su dinero y viven siempre la posibilidad de la quiebra y perder así su inversión. Niño de Rivera concluye entonces que esto haría que los medios educativos y culturales tuvieran una significativa ventaja por encima de los comerciales.

Venga ese día. Quiero tener la vida suficiente para ser testigo del evento: un canal de tv educativa capaz de salir de sus múltiples esclerotizaciones y producir programas ágiles, entretenidos, dinámicos, participativos, capaces de capturar la atención de grandes sectores del público, quienes prefieran esta oferta televisiva frente a Adal Ramones, la academia, La Oreja, etcétera.

La televisión educativa y cultural no busca competir con la comercial, muy otros son sus objetivos, sus metas, sus alcances.

Es increible que en un mundo que está de acuerdo en que debemos construir sociedades del conocimiento abiertas, multiculturales, convergentes e inclusivas, el Estado Mexicano esté bloqueando el crecimiento de los medios públicos, educativos y culturales para dar el siguiente paso tecnológico: la digitalización.

¿Que está ocurriendo? ¿es posible que el estado mexicano muestre oidos sordos a lo que sus propios medios han manifestado en contra de esta ley que hoy se presenta a votación? La Red Nacional de Televisoras y Radiodifusoras Educativas y Culturales se ha manifestado en contra. A esta red pertenecen por ejemplo El Canal 22, Once TV, y el ILCE y la DGTVE: responsables de la administración de la Red Edusat, la red de tv de la Secretaría de Educación Pública. El IMER en algunas de sus estaciones, como protesta, está emitiendo una y otra y otra vez la misma canción, además de cápsulas informativas.

Yupiii!!!! Presidencia "respeta" la manifestación contra la Ley que han realizado los medios públicos. Y ¿a qué hora, gobierno mexicano todo, sin discriminar partido político, seas presidente, secretario, senador o diputado, todos juntos, sin que se me pase ninguno, se enteran un poco por dónde camina el mundo y detienen el gran error en que van a incurrir de aprobarse la ley, así, como está?

Comentarios

  1. Anónimo11:57

    Chido comentario el que haces. Y sí, está de miedo lo que pasa. Cada vez me queda más clarito que los politiquillos están en una sintonía tan diferente, que no saben ni qué pasa fuera de sus cada vez más viciadas esferas de poder. Y lo del señor anunciador de noticias Niño de Rivera... Híjole, mejor que se quede narrando el tenis y los clavados =)

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  2. Y tendrías que ver la cobertura del viernes en ambos noticiarios.

    Me dejó francamente impresionada no la entrevista maniquea y sentimentaloide con estas tres mujeres protagonistas del multihomicidio infantil en Monterrey. Que dos niños mueran así es terrible por el grado de descomposición social que denotan. Pero eso que a últimas fechas llamo el "subexto" lo que se dice sin decir lo que se dijo, con los silencios, con las formas en qué se dice lo que se dice.
    Una perlita: cuando hablan de su niño perdido (7 años) estas tres mujeres, madre e hijas postadolescentes declaran, palabras más, palabras menos: Nos quitaron a nuestro hombrecito, al que iba a defendernos, al que iba a ponernos casa (sic).
    Esto fue lo que nos mostró TV Azteca haciendo a un lado cualquier comentario de la ley, algo similar hizo Televisa. Así estamos. Triste, realmente triste

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  3. Ya no es triste, es nauseabundo, indignante, encabronante y pese a todo, nos deja con un sentimiento de desilusión e impotencia de esta democracia.

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